Para liderar a otros debemos primero aprender a liderarnos a nosotros
mismos.
Poner la rienda evita que nuestras emociones se desboquen .Si
aprendemos a controlar adecuadamente nuestras emociones, lograremos ayudarnos y
ayudar a los demás. Si identificamos nuestras fortalezas, no perderemos tiempo
en identificar nuestras debilidades. Estas desaparecerán
SILVIA DAMIANO es una carismática
oradora australiana que, promueve el pensamiento provocador y facilitador sobre
los temas de la Inteligencia Emocional, y el Neuroliderazgo .Se formo en
Argentina libro IMPLICAME destinado al mejor rendimiento en equipo
Es indiscutible que nuestras
vidas han cambiado sustancialmente con los últimos avances de la tecnología. El
uso de Internet ha permitido que mucha gente se haga oír. Solo basta con mirar
en YouTube; hay más gente haciendo vídeos que en ningún otro periodo de la
historia. Uno puede localizar a amigos que no ha visto en años a través de
Facebook. Hay personas que siguen a otras con Twitter, toman notas en
conferencias que inmediatamente circulan a otros que están a kilómetros de
distancia. Los de la Generación Y disfrutan contando detalles de su vida
privada que jamás se les hubiera ocurrido contar a los de generaciones
anteriores.
Un nuevo tipo de liderazgo esta
surgiendo: cualquiera que tenga algo que decir y sepa como comunicarlo puede
desarrollar un grupo de seguidores de la noche a la mañana, -según el guru Seth
Godin, autor del libro “Tribes”.
La tecnología tambien ha avanzado
en el campo de la ciencia, permitiéndonos medir que sucede en nuestros cerebros
cuando enfrentamos diferentes situaciones, cosa que hubiera sido imposible años
atrás.
Las técnicas de análisis de
imágenes han permitido comprobar un conjunto de supuestos. Por ejemplo, que es
lo que sucede en nuestros cerebros cuando “ventilamos” nuestras emociones. O
cual es la reacción que recibiremos de nuestros seguidores si creamos un
ambiente de incertidumbre.
Estos son algunos de los aportes
de la neurociencia, disciplina que estudia el cerebro para explicar el
comportamiento humano. La neurociencia se ha puesto muy de moda, particularmente
porque brinda el tipo de información que satisface la parte de nuestro cerebro
que es lógica, lineal y objetiva. En los últimos 20 años, el progreso en este
campo ha sido exponencial.
Esta información ha sido
capturada por un grupo de expertos en el arte de liderar, quienes han creado el
concepto del Neuroliderazgo, es decir, la aplicacion de la neurociencia al
liderazgo y a la conducción de organizaciones. El principal foco de esta
disciplina es explicar como la gente toma decisiones, resuelve problemás,
maneja el cambio, colabora con otros más eficientemente y maneja sus emociones
en forma acertada. Quienes esten a cargo de organizaciones, de grupos de
personas y de equipos de trabajo no pueden ignorar estos descubrimientos.
Comprender nuestras reacciones y las de las personas que interactúan con
nosotros es una condición sine qua non para dirigir los recursos y la energía
humana de una manera exitosa.
REACCIONES CEREBRALES
Rammler y Brache en el libro
“Como mejorar el rendimiento en la empresa” afirman que la mayoría de los
directores de empresa simplemente no saben ni comprenden cuales son las
variables que influyen en la actividad y rendimiento de los trabajadores y de
la empresa. Conocen muy poco los motivadores que deberían estar activando para
movilizar la energía humana dentro de la organización.
Recientes investigaciones
llevadas a cabo por dos especialistas en el campo de la neurociencia social,
Lieberman y Eisenberg, de la Universidad de California, explican que nuestros
cerebros reaccionan de forma similar cuando recibimos reconocimiento social que
cuando recibimos una recompensa monetaria. Según estas investigaciones, el
cerebro se comporta siguiendo dos principios fundamentales:
1) Maximizar lo que nos hace
sentir bien
2) Minimizar o evitar lo que nos amenaza
Aparentemente, los circuitos
cerebrales que utilizamos en la experiencia social son prácticamente los mismos
que los que utilizamos para nuestra sobrevivencia.
Para ilustrar este punto, si
sabemos que podemos encontrarnos con un león en plena sabana africana, lo más
probable es que tratemos de evitar dicho encuentro. Esto es vital para
cualquiera que desee sobrevivir en la sabana. En el ámbito social, un ejemplo ©
SILVIA DAMIANO | |
de la utilización de este
circuito cerebral sería evitar pedirle un aumento de sueldo al jefe cuando
sabemos que está teniendo un día pésimo.
Conocer estos motivadores que
activan los circuitos de amenaza o recompensa nos permitirá diseñar
intervenciones más adecuadas para mejorar la productividad de nuestros equipos
de trabajo.
AUMENTAR EL ESTATUS
El consultor australiano David Rock menciona
cinco motivadores que podemos tener en cuenta para activar o desactivar estas
conexiones cerebrales. Estas motivadores son de gran relevancia en el ámbito
empresarial y saberlos manejar es imperativo para cualquiera que desee
destacarse como un líder efectivo.
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