domingo, 15 de febrero de 2015

NEUROLIDERAZGO

Para liderar a otros debemos primero aprender a liderarnos a nosotros mismos.

Poner la rienda evita que nuestras emociones se desboquen .Si aprendemos a controlar adecuadamente nuestras emociones, lograremos ayudarnos y ayudar a los demás. Si identificamos nuestras fortalezas, no perderemos tiempo en identificar nuestras debilidades. Estas desaparecerán


SILVIA DAMIANO es una carismática oradora australiana que, promueve el pensamiento provocador y facilitador sobre los temas de la Inteligencia Emocional, y el Neuroliderazgo .Se formo en Argentina libro IMPLICAME destinado al mejor rendimiento en equipo

Es indiscutible que nuestras vidas han cambiado sustancialmente con los últimos avances de la tecnología. El uso de Internet ha permitido que mucha gente se haga oír. Solo basta con mirar en YouTube; hay más gente haciendo vídeos que en ningún otro periodo de la historia. Uno puede localizar a amigos que no ha visto en años a través de Facebook. Hay personas que siguen a otras con Twitter, toman notas en conferencias que inmediatamente circulan a otros que están a kilómetros de distancia. Los de la Generación Y disfrutan contando detalles de su vida privada que jamás se les hubiera ocurrido contar a los de generaciones anteriores.

Un nuevo tipo de liderazgo esta surgiendo: cualquiera que tenga algo que decir y sepa como comunicarlo puede desarrollar un grupo de seguidores de la noche a la mañana, -según el guru Seth Godin, autor del libro “Tribes”.
La tecnología tambien ha avanzado en el campo de la ciencia, permitiéndonos medir que sucede en nuestros cerebros cuando enfrentamos diferentes situaciones, cosa que hubiera sido imposible años atrás.

Las técnicas de análisis de imágenes han permitido comprobar un conjunto de supuestos. Por ejemplo, que es lo que sucede en nuestros cerebros cuando “ventilamos” nuestras emociones. O cual es la reacción que recibiremos de nuestros seguidores si creamos un ambiente de incertidumbre.
Estos son algunos de los aportes de la neurociencia, disciplina que estudia el cerebro para explicar el comportamiento humano. La neurociencia se ha puesto muy de moda, particularmente porque brinda el tipo de información que satisface la parte de nuestro cerebro que es lógica, lineal y objetiva. En los últimos 20 años, el progreso en este campo ha sido exponencial.
Esta información ha sido capturada por un grupo de expertos en el arte de liderar, quienes han creado el concepto del Neuroliderazgo, es decir, la aplicacion de la neurociencia al liderazgo y a la conducción de organizaciones. El principal foco de esta disciplina es explicar como la gente toma decisiones, resuelve problemás, maneja el cambio, colabora con otros más eficientemente y maneja sus emociones en forma acertada. Quienes esten a cargo de organizaciones, de grupos de personas y de equipos de trabajo no pueden ignorar estos descubrimientos. Comprender nuestras reacciones y las de las personas que interactúan con nosotros es una condición sine qua non para dirigir los recursos y la energía humana de una manera exitosa.
REACCIONES CEREBRALES
Rammler y Brache en el libro “Como mejorar el rendimiento en la empresa” afirman que la mayoría de los directores de empresa simplemente no saben ni comprenden cuales son las variables que influyen en la actividad y rendimiento de los trabajadores y de la empresa. Conocen muy poco los motivadores que deberían estar activando para movilizar la energía humana dentro de la organización.
Recientes investigaciones llevadas a cabo por dos especialistas en el campo de la neurociencia social, Lieberman y Eisenberg, de la Universidad de California, explican que nuestros cerebros reaccionan de forma similar cuando recibimos reconocimiento social que cuando recibimos una recompensa monetaria. Según estas investigaciones, el cerebro se comporta siguiendo dos principios fundamentales:
1) Maximizar lo que nos hace sentir bien
 2) Minimizar o evitar lo que nos amenaza
Aparentemente, los circuitos cerebrales que utilizamos en la experiencia social son prácticamente los mismos que los que utilizamos para nuestra sobrevivencia.
Para ilustrar este punto, si sabemos que podemos encontrarnos con un león en plena sabana africana, lo más probable es que tratemos de evitar dicho encuentro. Esto es vital para cualquiera que desee sobrevivir en la sabana. En el ámbito social, un ejemplo © SILVIA DAMIANO | |
de la utilización de este circuito cerebral sería evitar pedirle un aumento de sueldo al jefe cuando sabemos que está teniendo un día pésimo.
Conocer estos motivadores que activan los circuitos de amenaza o recompensa nos permitirá diseñar intervenciones más adecuadas para mejorar la productividad de nuestros equipos de trabajo.
AUMENTAR EL ESTATUS
El consultor australiano David Rock menciona cinco motivadores que podemos tener en cuenta para activar o desactivar estas conexiones cerebrales. Estas motivadores son de gran relevancia en el ámbito empresarial y saberlos manejar es imperativo para cualquiera que desee destacarse como un líder efectivo. 

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